El regulador esta intentando detener la compra de Activision por parte de Microsoft

 Nueva York, 12 de junio (.).- La Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos está tomando medidas para evitar que Microsoft (NASDAQ: MSFT) finalice la adquisición de Activision Blizzard (NASDAQ: ATVI), una de las principales empresas de videojuegos del mundo, por un valor aproximado de 69.000 millones de dólares (64.000 millones de euros), según informes económicos de hoy.


El año pasado, la FTC presentó una demanda para bloquear la compra, argumentando que perjudicaría a los consumidores. Ahora, con esta nueva acción, busca impedir que ambas partes completen la operación antes de que se resuelva el proceso legal.


Según una fuente anónima citada por el canal financiero CNBC, se espera que la FTC presente esta solicitud el mismo lunes.


En su demanda presentada en diciembre pasado, la FTC afirmó que la operación perjudicaría a los consumidores al permitir que Microsoft dañe la competencia en el sector de los videojuegos al obtener el control de importantes franquicias desarrolladas por Activision, como "Warcraft", "Call of Duty" y "Candy Crush".


La demanda fue una de las acciones más enérgicas emprendidas en los últimos años por los reguladores estadounidenses para intentar controlar el poder de las grandes empresas tecnológicas y aún está pendiente de resolución. Se espera que el proceso legal comience en agosto.



En febrero de 2022, Microsoft anunció la adquisición de Activision por casi 69.000 millones de dólares en efectivo, lo que sería la mayor compra en la historia de la empresa estadounidense, la mayor operación de este tipo en la industria de los videojuegos y una de las mayores en el ámbito tecnológico en general.


Con la adquisición de Activision, Microsoft tiene como objetivo convertirse en la tercera empresa más grande en el sector de los videojuegos, solo por detrás de Tencent (HK: 0700) y Sony (TYO: 6758).


El 15 de mayo pasado, la Comisión Europea (CE) aprobó la adquisición con ciertas condiciones para garantizar que no perjudique la competencia en el sector, mientras que el regulador británico bloqueó la compra, una decisión que aún está pendiente de apelación.

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